sábado, 1 de noviembre de 2014

LAS HISTORIAS, SOMOS NOSOTROS.

“En el mundo existen tantas religiones como partidos políticos” todos con un fin común que deja de ser común en el momento de la competición, particularmente durante tantos años creí en esa frase que fui emanando dentro de un vínculo familiar. Somos antes de ciudadanos, seres humanos, personas. Siempre soñé con la equidad de esas personas, vivir de igual a igual, sin la absurda existencia de las clases sociales altas o bajas, simplemente personas con buenas vibras, con ideales que hagan crecer el potencial de cada cual, a las demás personas o el conjunto de ellas que conforman al pueblo o sociedad, logrando así, un lugar placentero. Sin violencia de ningún tipo, ni la presencia de la discriminación. En un sitio en el que no exista la competición, a veces no se trata de estar a favor o en contra de, se trata de seguir o no un ideal; para seguirlo se presuponía  formar parte de esa convención humanamente transformadora en una determinada sociedad. Formar y pertenecer a algo, es irónico pero así parece funcionar.
Aportar no es lo mismo que criticar, vivimos sometidos bajo las costumbres de la comodidad, muchas veces nos hacemos a un lado de la porción de responsabilidad de hacernos cargo del granito de arena que nos corresponde como seres humanos que somos interactuando con más seres humanos que no son más ni menos que uno, simplemente están ahí, para formar parte de la historia. Una historia que puede que no sea recordada por todos pero si por quienes se vean transformados.
Es importante reconocer que la política obtiene un lugar fundamental dentro de cualquier porción territorial que conformen determinados seres humanos. Es, a su vez, importante saber que la política es:  EL OTRO.
Vos,

Yo,

El vecino,

El kiosquero de la vuelta,

El repartidor de pizzas,

El chico que faltó a la escuela porque no tenía zapatillas,

El chorro de acá a la vuelta,

El violín que anda suelto,

El vecino que mató a otro porque no soportaba a su perro,

 Los policías de un patrullero que auxiliaron a una piba que se cayó en su bicicleta.

Otros policías que cometieron el error  de ser negligentes y no vigilar a los seis presos que se escaparon hace un tiempo atrás, en General Roca.

 El empresario de Buenos Aires desaparecido.

 Esos motochorros que me apuntaron una vez con un arma.

 La joven que subió a un taxi y nunca llegó a destino.

 El loco que vive de una huerta.

Los miles de muchachos que salen a ver recitales.

Los personajes de siempre, saliendo una y otra vez a determinados boliches bailables.
 Todos.

Todos somos parte de la comunidad que nos consume, que consumimos y que consumiremos.

Todos somos una porción de sector que vive y respira, que piensa, camina, que sigue o abandona.

Todos somos y todos seremos parte de una gran comunidad que gestiona como una gran familia.

Como toda gran familia hay y habrá encuentros y desencuentros, recorridos y senderos tan amplios como sus integrantes.

Cada porción de habitantes equivale a los miles de organismos que llevan a cabo la composición para que dicho cuerpo haga funcionar sus partes.

Visto de esa manera, es absurdo recorrer senderos diferentes cuando el fin debiera ser el mismo.

La construcción de un ideal hace a la gente creer en que se puede emplear nuevas tácticas de supervivencia.
Eso somos.

Somos una masa de gente sobreviviendo.

Olvidando muchas veces los ideales y los sueños que construyen metas,  las metas esperanzas. Aquellas que sin duda lograran abrir grandes puentes de vida. Alzando conexiones preexistentes, olvidadas por algún lugar.

Todos somos política.

El conductor que bajo el vidrio de su auto para tirar un papel a la calle, es política.

Vos y tu accionar, también lo son.

Ayudar y solidarizarnos es política.

Nosotros somos política.

La gente es política.

Y detrás de cada política hay historias que contar.

Historias vivenciales, recorridos y trayectorias inexplicables.

Porque cada paso, de cada humano, hace historia.

La historia trasciende el sutil recorrido del tiempo lineal, aquel tiempo ilusorio que el humano a través de la física logra controlar.

Somos todos uno quizás
.
Quizás somos ninguno.

Todos somos política.

Vos.

Yo.

El vecino.

Todos los somos.

Vos.
...

Vos.

Vos.

¿Vos qué haces?

¿Qué haces por la política?

¿Qué haces vos por el otro?

¿Qué haces vos por tu vecino?

¿Qué haces vos por tus viejos?

¿Qué haces vos por el pibe que no tiene zapatillas?

¿Qué haces vos por vos mismo?

¿Qué haces?

¿Qué hacemos?

¿Qué estamos haciendo?

¿Qué estamos haciendo que no nos estamos  haciendo cargo de nuestras propias acciones?

¿Qué estamos haciendo con nuestro propio futuro?

¿Qué estamos haciendo con el medio ambiente?

¿Qué le estamos haciendo a la gente?

¿Qué daño le estamos haciendo a la gente al presuponer cuestiones que no nos convergen?

¿Qué daño nos estamos originando al vivir criticando sin disfrutar?

¿Qué hacemos nosotros con esto que tenemos?

¿Qué hacemos con los derechos y las protestas?

¿Qué hacemos además de protestar, cuando las cosas van mal?

¿Qué nos estamos haciendo?

Es el tiempo.

Mi tiempo, el tiempo del compañero.

Es el consumo de la construcción de la vida misma.

Es un legado.

Una construcción para vivir dignamente.

Es una propuesta.

Es un mínimo cambio.

Es, Una propuesta de cambio.




                                                                                               
                                                                                                    Fecha Escrita:  17/09/2014.
                                                                                                    Autor: Lucía. G. Ríos.