Quizás el tiempo,
ese tiempo
de aquel tiempo
en aquel temporal
de temperamento,
se fue moldeando
a través de sus ojos.
Y pudo,
pudo de poder
poder al ver
Pudo mostrarle
el transcurso
que las cosas obtienen.
El cual observó;
y observó detenidamente,
para encontrar en el mismo
alguna razón,
razón de ser
que le diera,
transmitiera
la certeza
al encontrarse,
en el lugar
en el sitio
más apropiado
de un momento,
su momento
...
En el tiempo.
Letra cuántica
lunes, 29 de junio de 2015
domingo, 28 de junio de 2015
Pasos inferiores.
Pasos inferiores recorrían sus calles,
calles colmadas de sabiduría parecían llenar.
Momentos inquietantes revoloteaban sus recuerdos,
recuerdos lejanos sobre un andén que se dirigía marcha atrás.
Caminos inalcanzables solía transitar.
Bajo un cielo sin estrellas, caminaba sin cesar.
Bajo un vinculo estresante...
entre su esencia, su tristeza y sus ganas de triunfar.
En un tiempo con demoras,
de rumbos viejos a determinar.
De palabras rebuscadas se cubría.
En su imaginación se solía encontrar.
Entre miradas ajenas se perdía
ansiando descubrir en ellas, nuevas oportunidades para soñar.
Contemplando cada instante,
cada motivo por el cual luchar.
calles colmadas de sabiduría parecían llenar.
Momentos inquietantes revoloteaban sus recuerdos,
recuerdos lejanos sobre un andén que se dirigía marcha atrás.
Caminos inalcanzables solía transitar.
Bajo un cielo sin estrellas, caminaba sin cesar.
Bajo un vinculo estresante...
entre su esencia, su tristeza y sus ganas de triunfar.
En un tiempo con demoras,
de rumbos viejos a determinar.
De palabras rebuscadas se cubría.
En su imaginación se solía encontrar.
Entre miradas ajenas se perdía
ansiando descubrir en ellas, nuevas oportunidades para soñar.
Contemplando cada instante,
cada motivo por el cual luchar.
Todo pasa.
Como pasan las grandes cosas.
Como pasan las sonrisas al andar,
las miradas al caminar.
Pasan.
Como el viento al transitar
y las alegrías, fluyendo van.
Pero también pasan.
Porque todo pasa.
...
Como el recuerdo que muriendo va
y los días transcurriendo irán.
La ventana.
Se sentía en un pozo. Hundida en el pozo más difícil de sus días, aquellos días que no bastaban con solo presenciar, eran necesario redactarlos. Expresar aquellas emociones que la harían ahogarse tal vez, en un vaso de agua.
La agotaba la idea de seguir asistiendo, estaba cansada ya. En aquella casa donde pasaba gran parte de sus días, aquellos días que, solía presenciar las mayores frustraciones del lugar al que todos recurrían, tratando de sobrevivir al mundo que todos construían día a día.
Era difícil, sentir la presión de todos. Esa sensación de responsabilidad que le era adquirida, la consumía. Y así surgían, circunstancias en las que decidía callar. Otras, en las que simplemente aguantaba contemplando la ventana, de la que sin dudas quisiera escapar. Junto con aquella imaginación que la nutría en cada momento, y con aquel pensamiento de que lo mejor aparecería luego de un tiempo.
El espejo interior.
Éste es un ensayo, en donde hay miradas de esperanzas, en donde hay silencios de amenazas.
Éste es un relato en el que se expresa las figuras más unidas del alma, las verdades que albergan dentro nuestro. Aquellas clarividencias que se nos presenta momento a momento, a través de las emociones que nos impulsan a ver lo que no queremos, muchas veces oír.
Dentro nuestro yacen mil palabras, que buscan libremente ser encontradas en los ecos de quienes gritan sin ser aún escuchados.
Dentro nuestro están las respuestas a todas las preguntas que siempre quisimos comprender. El tiempo entonces, se detiene al observar. Pero... Realmente, ¿Existe el tiempo? ¿O solo será una creación humana a lo largo del proceso evolutivo?
El reloj está dentro nuestro, al igual que las esperanzas, emociones, las risas y llantos, los gritos que pegamos por no ser escuchados.
El reloj se detiene, se paró, la vida continuó; y el tiempo transcurre tan despacio como impreciso. Y es ahí, que podemos optar por detenernos a observar o simplemente darle otra vuelta de tuerca.
Hay que comprender, explorar porque hay más allá afuera de lo que imaginamos. Quizás en algún momento, con el correr de los días tal vez, lleguemos a comprender que las palabras no siempre nos llenan, no completan, solo están ahí y decoran el lenguaje. Aquel lenguaje que quisiéramos expresar con total sencillez, fluidez y precisión. El que describa perfectamente las imágenes que nos fueron implantadas en nuestras visiones y pensamientos. Pensamientos que, van tomando forma a través de la imaginación.
Pero cuando los recuerdos se nos acaben y ya casi nos quede la libertad de expresión, esa manifestación interior queriendo salir y que las fuentes en las mentes se nos agoten por aquel bombardeo de la globalización. Espero que estés ahí, del otro lado leyendo, escuchando tus pensamientos, tus mismas opiniones que quieren expresar y ser escuchadas en el mundo de la limitación y del prejuicio.
Ese libre albedrío que nos llena y nos transforman en seres únicos e inigualables, sin la necesidad de meternos de lleno o acudir a la ideología individualista, solo ser sin el abuso del libertinaje que no completa más que un día de diversión, que sin dudas no completa el vacío existencial. Quizás ese tiempo del que todos hablan, de aquél que parece aclarar, te descubra en aquel rincón de compresión que no es más que una idea sembrada en la mente de alguien que quiere cambiar el rumbo y las perspectivas de horizonte. Para tomar así, las riendas de un destino incierto y tan paralelo como lo son aquellos espejos en los que nos vemos reflejados.
sábado, 1 de noviembre de 2014
LAS HISTORIAS, SOMOS NOSOTROS.
“En el mundo existen tantas religiones como partidos
políticos” todos con un fin común que deja de ser común en el momento de la
competición, particularmente durante tantos años creí en esa frase que fui
emanando dentro de un vínculo familiar. Somos antes de ciudadanos, seres
humanos, personas. Siempre soñé con la equidad de esas personas, vivir de igual
a igual, sin la absurda existencia de las clases sociales altas o bajas,
simplemente personas con buenas vibras, con ideales que hagan crecer el
potencial de cada cual, a las demás personas o el conjunto de ellas que
conforman al pueblo o sociedad, logrando así, un lugar placentero. Sin
violencia de ningún tipo, ni la presencia de la discriminación. En un sitio en
el que no exista la competición, a veces no se trata de estar a favor o en
contra de, se trata de seguir o no un ideal; para seguirlo se presuponía formar parte de esa convención humanamente
transformadora en una determinada sociedad. Formar y pertenecer a algo, es
irónico pero así parece funcionar.
Aportar no es lo mismo que criticar, vivimos sometidos bajo
las costumbres de la comodidad, muchas veces nos hacemos a un lado de la
porción de responsabilidad de hacernos cargo del granito de arena que nos
corresponde como seres humanos que somos interactuando con más seres humanos
que no son más ni menos que uno, simplemente están ahí, para formar parte de la
historia. Una historia que puede que no sea recordada por todos pero si por
quienes se vean transformados.
Es importante reconocer que la política obtiene un lugar
fundamental dentro de cualquier porción territorial que conformen determinados
seres humanos. Es, a su vez, importante saber que la política es: EL OTRO.
Vos,
Yo,
El vecino,
El kiosquero de la vuelta,
El repartidor de pizzas,
El chico que faltó a la escuela porque no tenía zapatillas,
El chorro de acá a la vuelta,
El violín que anda suelto,
El vecino que mató a otro porque no soportaba a su perro,
Los policías de un
patrullero que auxiliaron a una piba que se cayó en su bicicleta.
Otros policías que cometieron el error de ser negligentes y no vigilar a los seis
presos que se escaparon hace un tiempo atrás, en General Roca.
El empresario de
Buenos Aires desaparecido.
Esos motochorros que
me apuntaron una vez con un arma.
La joven que subió a un
taxi y nunca llegó a destino.
El loco que vive de
una huerta.
Los miles de muchachos que salen a ver recitales.
Los personajes de siempre, saliendo una y otra vez a
determinados boliches bailables.
Todos.
Todos somos parte de la comunidad que nos consume, que
consumimos y que consumiremos.
Todos somos una porción de sector que vive y respira, que piensa,
camina, que sigue o abandona.
Todos somos y todos seremos parte de una gran comunidad que
gestiona como una gran familia.
Como toda gran familia hay y habrá encuentros y
desencuentros, recorridos y senderos tan amplios como sus integrantes.
Cada porción de habitantes equivale a los miles de
organismos que llevan a cabo la composición para que dicho cuerpo haga
funcionar sus partes.
Visto de esa manera, es absurdo recorrer senderos diferentes
cuando el fin debiera ser el mismo.
La construcción de un ideal hace a la gente creer en que se
puede emplear nuevas tácticas de supervivencia.
Eso somos.
Somos una masa de gente sobreviviendo.
Olvidando muchas veces los ideales y los sueños que
construyen metas, las metas esperanzas.
Aquellas que sin duda lograran abrir grandes puentes de vida. Alzando
conexiones preexistentes, olvidadas por algún lugar.
Todos somos política.
El conductor que bajo el vidrio de su auto para tirar un
papel a la calle, es política.
Vos y tu accionar, también lo son.
Ayudar y solidarizarnos es política.
Nosotros somos política.
La gente es política.
Y detrás de cada política hay historias que contar.
Historias vivenciales, recorridos y trayectorias
inexplicables.
Porque cada paso, de cada humano, hace historia.
La historia trasciende el sutil recorrido del tiempo lineal,
aquel tiempo ilusorio que el humano a través de la física logra controlar.
Somos todos uno quizás
.
Quizás somos ninguno.
Todos somos política.
Vos.
Yo.
El vecino.
Todos los somos.
Vos.
…
Vos.
…
¿Vos qué haces?
…
¿Qué haces por la política?
…
¿Qué haces vos por el otro?
…
¿Qué haces vos por tu vecino?
…
¿Qué haces vos por tus viejos?
…
¿Qué haces vos por el pibe que no tiene zapatillas?
…
¿Qué haces vos por vos mismo?
…
¿Qué haces?
…
¿Qué hacemos?
…
¿Qué estamos haciendo?
…
¿Qué estamos haciendo que no nos estamos haciendo cargo de nuestras propias acciones?
…
¿Qué estamos haciendo con nuestro propio futuro?
…
¿Qué estamos haciendo con el medio ambiente?
…
¿Qué le estamos haciendo a la gente?
…
¿Qué daño le estamos haciendo a la gente al presuponer
cuestiones que no nos convergen?
…
¿Qué daño nos estamos originando al vivir criticando sin
disfrutar?
…
¿Qué hacemos nosotros con esto que tenemos?
…
¿Qué hacemos con los derechos y las protestas?
…
¿Qué hacemos además de protestar, cuando las cosas van mal?
…
¿Qué nos estamos haciendo?
…
Es el tiempo.
…
Mi tiempo, el tiempo del compañero.
…
Es el consumo de la construcción de la vida misma.
…
Es un legado.
…
Una construcción para vivir dignamente.
…
Es una propuesta.
…
Es un mínimo cambio.
…
Es, Una propuesta de cambio.
Fecha Escrita: 17/09/2014.
Autor: Lucía. G. Ríos.
jueves, 22 de mayo de 2014
¿Dónde estabas y hacia dónde ibas?
¿Cuál es esa necesidad de ponernos mal al instante? ¿Por qué y debido a qué? ¿Con qué razón y pretexto? ¿O acaso algo exterior tiene el poder suficiente para hacernos inferiores, indiferentes y deprimir nuestros sentidos?
No lograba entender muy bien las respuestas de aquellas preguntas que me formulaba a través de los pensamientos inquietantes que surgían como ecos en mi cabeza. Se presentaban como aquellas frases que no quería escuchar. Las grandes verdades albergaban en mí, pero no me sentía aún con el poder suficiente como para conocerlas. Predominaba el miedo. Ese absurdo miedo que parecía paralizarte por grandes instantes, aquél temor que tenía la fuerza suficiente para detener el tiempo, frenarlo para cuestionarte...
¿Dónde estabas y hacia dónde ibas? Pero, ¿A dónde estaba? ¿A dónde iba?
Ese nudo en la garganta y esa fuerte presión en el pecho parecían querer ahogarte. Esa extraña sensación de dolor sin lastimadura alguna, florecía y florecía dentro de ti para sacar las grandes verdades de tu existir a la superficie.
-Estas con vida- Te repetías una y otra vez, hasta entenderlo. Era ese dolor que te daba la certeza de encontrarte con vida.
Te era necesario saberlo y confirmarlo. Porque la vida para vos era como un gran recorrido por disfrutar. Sin embargo te veías ahí, tan deprimente. Bajo tus mismos zapatos el estado aquél que alguna vez conformaste hasta perderte. Sin darte cuenta ibas desperdiciando tus energías y tus valiosos tiempos que pertenecían a algo más que tu situación actual. Porque no eras tan solo la emoción ni esa circunstancia, eras mucho más que eso, mucho más que hoy.
Lucía Giselle Ríos
Escrito:21/05/2014.
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