domingo, 28 de junio de 2015
La ventana.
Se sentía en un pozo. Hundida en el pozo más difícil de sus días, aquellos días que no bastaban con solo presenciar, eran necesario redactarlos. Expresar aquellas emociones que la harían ahogarse tal vez, en un vaso de agua.
La agotaba la idea de seguir asistiendo, estaba cansada ya. En aquella casa donde pasaba gran parte de sus días, aquellos días que, solía presenciar las mayores frustraciones del lugar al que todos recurrían, tratando de sobrevivir al mundo que todos construían día a día.
Era difícil, sentir la presión de todos. Esa sensación de responsabilidad que le era adquirida, la consumía. Y así surgían, circunstancias en las que decidía callar. Otras, en las que simplemente aguantaba contemplando la ventana, de la que sin dudas quisiera escapar. Junto con aquella imaginación que la nutría en cada momento, y con aquel pensamiento de que lo mejor aparecería luego de un tiempo.
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